Lo que no está escrito, Rafael Reig

EL BEATO PRADA diría de la anterior novela de Reig que era desopilante y nada superferolítica, adjetivos que la iglesia tiene a bien aceptar porque suenan mullidos como dulces de monja. La nueva novela, en cambio, tiene otra hechura muy distinta. Es una novela sacada fuera del tipo de la casa, como si con ello pretendiera pasar los reconocimientos de plazas de más categoría, lo cual es lícito y recomendable. Pero una cosa es que Senabre haga la vista gorda y otra que la novela embista.

Lo que no está escrito es un tríptico de sordideces atemperado por un estilo profiláctico. Es una sordidez la relación del hijo adolescente con el padre borrachuzo y castrador, y lo es el personaje ruin y fachendoso (volvamos al beato) de la novia del padre. Y mucho más sórdida y cavernosa es la historia narrada en el manuscrito del padre borracho y castrador. Un delirio quinqui de yonquis, putas y secuestros, ambientado en el barrio de La Elipa y abastecido en el rastro con todos los pertrechos del género tenebroso de José Antonio de la Loma SL & Cañí. Género marrullero inciso contuso provisto de chulo y fulana, de relumbre de navaja, de insulinas desechables, de pseudoseres coprofílicos, de saunas en sótanos oscuros, descerrajes de tiros y demás vicisitudes inescrutables de la mugre y la canalla de la vida contado sin artificio y con muy poquita fe. Tanto que los personajes se desmenuzan de levedad al paso brusco de cada página.

El manuscrito increíble e ingrávido es leído con aprensión por la exmujer del borracho castrador, que creerá ver en cada página una amenaza real para ella y para su hijo. Una especie de venganza narrativa parental por los padecimientos del divorcio y el excesivo celo de una abogada perseverante.

Lo que no está escrito habla de la sugestión que nos provoca la lectura, la lectura condicionada por las variables ambientales y emocionales que influyen en nosotros durante el proceso de entendimiento y comprensión hasta poder llegar a modificar el significado del texto. Después de todo, va a ser cierto que uno acaba viendo lo que quiere ver. Faltaría más.

Aunque se aprecia el esmero y la contención con que se han barnizado y lijado las astillas gruesas, la carpintería es endeble y baila. Todos los personajes parecen figurantes sin resuello ni voluntad movidos por los hilos comunes del cliché. La madre, el de mayor aliento de todos, termina flaqueando y haciéndole una paja a su jefe. Que no digo yo que esté mal. En la novela, como no podía ser de otra manera, resuenan aún los ecos interiores de los submundos de Reig. Efectivamente, entran y salen pollas en acción y hay fornicatura depravada, y ludibrio, y whisqui, y tabaco…, pero apenas hay rastro de ironía y mala hostia, y lo que es peor, poquísimas concesiones al lirismo y a la metáfora bullescente. Es una prosa avellanada, pelín roma y claudicante, de señor con bigote que quiere demostrar su versatilidad y oficio sin renunciar del todo al golferío. No sé, como un Cutty Sark con demasiada agua y sin almendras saladas para acompañar.

“La manera de hacer de un escritor está condicionada fisiológicamente; posee un ritmo propio, constrictivo e irreductible. No se concibe a un San Simón cambiando, por efecto de una metamorfosis querida, la estructura de sus frases; ni tampoco refrenándose y practicando el laconismo”.     –E.M.Cioran-

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2 pensamientos en “Lo que no está escrito, Rafael Reig

  1. julian bluff

    Me ha parecido un acierto lo de comparar a una novela con un toro de lidia a efectos de valorar su valía. “La casta de la novelas”. Y si el presidente (Sababre) es benévolo, tendrá que aparecer alguno de los del “siete”, dicéndole “pico” al matador, cuando se “salga”. Siempre ha sido así y siempre será por mucho que los que dirigen el cotarro se empeñen en hacer pasar por Pablo Romeros a los Atanasios.

    Pero… algo no me cuadra… el revolcón que se lleva Prada ¿qué cojones pinta Prada -que sí, que ya lo sabemos, que tiene el culo muy gordo y tal y tal…- en esta corrida?. Aprovechando que el Bernesga no pasa por Valladolid se le atiza a Prada una colleja ¡En la crítica de una novela de Reig! ¡Cómo si las suyas fueran cojonudas, no te jode! ¿Y…? No lo pillo.

    Venga… un abrazo. Y a seguir bien.

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