Intemperie, Jesús Carrasco

kkkkk

ESTE LIBRO PERTENECE a un género que hizo buena fortuna antaño. Lo practicaron de inicio escritores que después llegarían a mucho, o a bastante, por ser a la par accesible recurso y reclamo voceón. Decir nombres como Cela, Ferlosio, Laforet, Delibes, Aldecoa, Fernández Flórez, Ballester o Fernández Santos, es mucho decir claro está, pero ya están leídos y para algo.

Pongamos que hablo del tremendismo calcáreo. O sea un personaje, su desgarradura emocional, y un paraje pelado. Aquí sobra hasta la yunta de la guardisiví. Para qué. De una sequía y un burro cuántas florecientes mitologías no le han crecido a la españolidad letrahiriente.

Intemperie daba bien para rellenar siete u ocho carillas doble espacio, una plica con pseudónimo y conquistar un accésit con placa de alpaca plateada junto al beso de la concejala en Maribáñez de la Jara XXIX Certamen Literario. Pero no. Hubo de prolongarse el cuento hasta la pequeña novela ya puestos. Cuántos ya puestos y buenas intenciones concurren en malas novelas. Se sienta uno a escribir el remite de un sobre y ya puestos…

Medio libro se nos va aparejando y desaparejando el burro, y cuando no dando de beber a las cabras en medias latas de atún o de verdeles, no sé, de algo. Todo es carestía y dilación. Unos tipos malísimos persiguen a un niño por algo que no sabemos qué es pero que ya nos lo va pareciendo y se encuentra a un viejo pastor de cabras generoso y protector que además conoce las hierbas y sabe preparar untos para curar las cosas malas que también nos da el campo, como las insolaciones y eso.

El niño y el pastor huyen pero muy despacio, dándole tiempo al autor entremedias a describirnos el atalaje, a llenar y vaciar los serones, levantar apriscos, dar de vientre unas cuantas veces, preparar unas migas con leche de cabra, roer la corteza de un queso curado hasta la enfermedad, despellejar una liebre, echarse unos tientos de vinazo…, y así todo.

Morosidad tensa, irritante, enumerándonos hasta los músculos que se le mueven al niño cuando le da un retortijón o las hebras que le quedan en la tabaquera al alguacil. Se quiere contar todo y en todo momento, sin acertar a saber cuándo hay que hablar y cuando tiene uno que callarse. Porque, claro, conocerse todos los aperos de un burro y el orden correcto en que hay que endilgárselos no es lo mismo que saber utilizar la elipsis en una novela. El diccionario no va a poner nunca lo que no puede poner el talento.

La narración permanece estancada de inicio en una galbana existencial que contagia hasta a las piedras. Falta agua y sobra sol, demasiados algarrobos sarmentosos, cantuesos y torviscos, rebollares arruinados, junqueras quebradas, pastizales agostados, amenazantes serrijones, torvos roquedales, murallas roídas, casas denegridas, galgos famélicos, agria melancolía de la ciudad decrépita…, es empezar con esto y noventayochizarse seguido.

En fin, tedio y sesteo hasta un prefigurado final violento y cañí, tantas veces dicho y hecho en un paraje más de la España invertebrada, más candente que nunca ahora.

La novela, vamos a ver, está escrita con una llamativa voluntad de corrección y contención. Algo inusual en muchos jovencitos de ahora, que entregan sus resmas y hala, verdes las han segao. Está bien la persecución de cierta pulcritud característica, la busca de un tono propio, de un estilo, pero aquí la persecución denota más limitación que indagación. Justo lo contrario de los grandes nombres arriba mencionados, para los que sus novelas tremendistas iniciáticas sirvieron de lanzadera temática y estilística. El señor Carrasco podrá escribir mejores novelas que ésta, desde luego, y escribirlas bien, o correctamente, pero ya se columbra una sintaxis de natural apersogada. Sin genio ni llama, y eso…

“No se trata de trabajar, sino de ser. Eso es lo que olvidan los escritores, porque les conviene olvidarlo.” -E.M.Cioran-

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3 pensamientos en “Intemperie, Jesús Carrasco

  1. Javier

    En esta ocasión no comparto tu ácida crítica. Te ha faltado caridad con el escritor novel y caridad cristiana de la que rezuma el libro. Hay valores, intenta buscarlos.

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