Bilbao-New York-Bilbao, Kirmen Uribe

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HAY UN MODO de escribir que no considero ni siquiera estilo, porque no es voluntario y lo impone indefectiblemente la inoperancia del escribiente, que pertenece menos a la literatura que al contorno de la apariencia y de la manera, por querer ser yo ahora voluntariamente vago e inespecífico con las formas de expresión.

De este libro hablaré sólo de apariencias, formas y maneras. Que son conceptos míos alternativos a la geometría euclidiana que utilizo cuando no tengo nada bueno que decir de las cosas que leo.

Las frases de Bilbao-New York-Bilbao son cortas y poco trabajadas. Se nota la dificultad que el autor ha tenido para juntarlas con pretensión de naturalidad y corrección. Le basta un manojillo de ellas (apenas cinco renglones) para apresurarse a cerrar un párrafo y sudar un poco hasta encontrar algo nuevo que contar en el siguiente. Lo siguiente es otro chisme de un pariente o la enumeración de largos e intercambiables nombres en vascuence. La lectura se hace sincopada y arrítmica. Leemos mal lo que se ha escrito con esfuerzo, sin fluidez y sin propósito. A la incapacidad para hilar fino y seguido el autor la denomina fragmentariedad, quede dicho.

El texto está inmóvil, no transcurre. No hay trama, no hay personajes y no hay pensamiento especulativo. No es una novela ni un ensayo ni un poema, entonces, ¿qué cojones es esto que he comprado (en edición de bolsillo naturalmente) como si fuera una novela? Pues todavía no lo sé chico.

Un tal Uribe, Kirmen, es un escritor, puede que poeta, requerido por universidades de medio mundo. Va de conferencia en conferencia en vuelos transoceánicos a reunirse con editores y más poetas unánimemente reconocidos. Poetas y editores con los que mantiene una confidencialidad paredaña a lo familiar. Bullen los e-mail, y los tweets para qué te quiero contar, los sms…, WhatsApp no, en dos mil ocho no se conocían, no obstante, la comunicación es una fiesta interplanetaria. Los poetas en gaélico enseñan sus islas deshabitadas, los vascuences buscan en Wikipedia los hábitos del cormorán y recuerdan con añoranza la pesca de bajura en Ondárroa, mientras, Renata, la negra especialista en derechos civiles vecina de asiento de Uribe en el avión, hacia la mitad del libro, le pregunta qué coño se le ha perdido en el Nueva York ése a uno de Bilbao. Y entonces sí, nos aclara lo de su fama internacional y lo de sus conferencias transatlánticas, y la posibilidad de escribir su primera novela sobre un tipo que va en un avión a Nueva York desde Bilbao parándose un rato en Fráncfort a repostar. Entre las doscientas páginas escasas, cabrían también, nos advierte, tres generaciones de una misma familia y un tal Aurelio Arteta, pintor. Así que marchando.

El libro no es sólo humilde. Humilde a la manera en que lo son muchos primeros libros: pies de plomo, no pretender demasiado y equivocarse poco.

El libro es pobre, archipobre, protomísero, de una cortedad que sonroja e irrita.

Un tipo no tiene absolutamente nada que contar y lo cuenta, jódele anda. Y lo cuenta con la espontaneidad de un niño al que le acaban de poner un seis y medio en redacción. Y luego está la cursilería y el buenismo, la vasquedad,  la franqueza y la hombría de bien, las reflexiones preadolescentes y los cotilleos, muchos cotilleos metidos con calzador.

Chismes inconexos para ocupar papel, para llegar a las escasas doscientas páginas de mierda. He dicho que personajes no hay. Lo que hay son muchos nombres sin nada detrás, hueco, vacío.

Esta redacción ganó el premio nacional de narrativa 2009, creo.

“Una obra no cuenta, no existe, salvo si se ha preparado en la sombra tan minuciosamente como un golpe por un bandido. En los dos casos, lo que importa es la cantidad de atención.”    -E.M.Cioran-

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7 pensamientos en “Bilbao-New York-Bilbao, Kirmen Uribe

  1. Letmego

    Por desgracia, estoy completamente a favor de lo que dices sobre este libro. Nos lo han mandado leer en clase de euskera, y ni aun teniendo buen nivel en el idioma se puede llegar a comprender la finalidad del libro. Mañana tengo un examen sobre este, sinceramente, no sé que me preguntará pero solo espero que se pase rápido para olvidar el suplicio que pasé leyéndolo.

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  2. Bego

    ¿Vascuence? ¿Nombres interminables? Ufff, hay que aprender mucho de muchas cosas, pero mejor empieza por la cultura general y algunas nociones de crítica literaria. Te vendrían genial para tu pretensión de blog literario. Parece que alguien más que Uribe suda tinta. Quizás el problema es que te has quedado en la lectura más superficial y no has sido capaz ni de atisbar el subtexto.

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