Vive como puedas, Joaquín Berges

LO MÁS GRACIOSO de este libro es descubrir al cerrarlo que no lo ha escrito un niño de catorce años en dos tardes de soñoliento estío sino un adulto alopécico y barbado, no sé si en horas de oficina y festivos de guardar o en aplicada y rigurosa clausura, pero todo remite a escritura amateur sin pulimentar y a estructura enclenque derramada en crudo. Una narración escolar aseadita para un alumno de la ESO y fraudulenta como objeto literario publicado y promocionado por una multinacional del sector editorial.

Lo mejor que se me ocurre decir de este libro es que todo él, de principio a fin, me ha recordado a uno de esos capítulos de una serie española de televisión de mediados de los noventa, pongamos por caso Médico de familia,con Emilio Aragón en papel estelar.

¿Qué ha sido de esos intrusos literarios que escribían en horas de trabajo sobre una carretilla volcada, alumbrados por un casco de minero, novelas como Mientras agonizo?

Vive como puedas se dice en primera persona y con distribución de diario íntimo sin fechas por un tal Luis. Luis se dedica a las energías renovables, está divorciado de una mujer infiel a la que aún desea y casado con una peligrosa e inconstante naturista adicta a las dietas y a las infusiones, de ambas tiene hijos, algunos adolescentes y desquiciados, el más pequeño, sin embargo, es un resabido engendro con efervescente imaginación. Luis tiene una honda frustración que le hipertrofia la realidad, se cree graciosillo, ha escrito algunos guiones para televisión que alguien con buen tino se ha encargado de rechazar una y otra vez, tal es su pena, su vocación traicionada. Sumémosle un amigo vecino médico maricón enamoradizo, una maestra dispuesta a enseñarlo todo, un primo retrasado, un yerno impostor, una madre aprensiva y un enjuague maniqueo de última hora que volteará las sonrojantes cuchufletas y los chisgarabises convirtiéndolo todo en un dramón lacrimoso ante el cual Romeo y Julieta se queda ñoño.

La hilatura de chuflas, befas, zumbas y chanzas colorea de fucsia las historietas de este padre flemático a veces y cascabelero otras, superado siempre por el devenir cotidiano de un familia extensa en la que los afectos entre unos y otros aparecen en suspenso o por resolverse de cualquier manera. Tensión sexual irresuelta con la anterior esposa, tensión violenta con el primo imbécil que le levantó la primera mujer, incomprensión e incomunicación con la actual esposa, y relación fluctuante con todos sus hijos.

Supuesta parodia del individuo burgués confundido y golpeado por la adversidad que se revuelve para intentar cambiar una vida que no le satisface y lo más que consigue revolviéndose de tal manera es quedarse en el paro, huérfano, soltero y viudo a perpetuidad. Con el consuelo, eso sí, de poder sentarse a escribir a su anchas articulillos satíricos y guioncetes para una nueva edición si la hubiera de El club de la comedia, presentado otra vez, quién sabe si por el mismísimo Emilio Aragón.

“Estoy de acuerdo con Josep Plá: No somos nada, pero cuesta admitirlo.”   -E.M.Cioran-

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