Aire de Dylan, Enrique Vila-Matas

“Cuando oscurece, siempre necesitamos a alguien”

FRENTE AL ESTREÑIMIENTO creativo de los próceres del mainstream patrio, una cosita cada tres años como mucho, se eleva la rotunda prodigalidad de Vila-Matas, que surte de títulos los escaparates y los expositores giratorios, en una demostración fecunda de cagantía sin fin. Ahora se llama Aire de Dylan el texto, pero podría intitularse también Espermatorrea fulgurante, De vuelta a la jerigonza o A la busca de Cesárea Tinajero, qué sé yo; en cualquier caso, algo que se expele en cuantía y desproporción al estímulo originario.

Esta torrencialidad productiva no se sabe bien si responde a una abrumadora capacidad de trabajo, a un abultado arcón repleto de follaje de cuando el olvido y el hambre atrasado, o a una inercia propicia detectada en los volátiles mercados que clama desde el fondo de los bolsillos: empuja ahora o nunca, que además te harán académico. No sabemos.

Primero que nada, la novela por así llamarla, está toscamente erigida sobre una prosa muy descuidada, repleta de adverbios mal empleados, reiteradas locuciones y frases hechas vulgares y malsonantes. En su enfermiza obsesión por sortear el adjetivo y la metáfora, suponemos que por una enfermedad infantil mal diagnosticada, gandulea por un estilo directo enunciativo de frase demediada que se propone correr directamente hacia la acción sin rodeos. Lo llamativo es que en los libros de Vila-Matas la acción siempre la pone el lector y, entreteniéndonos en eso, siempre llegamos un poco más tarde a la idea propuesta que su prosa transversal, por lo que es inevitable dejar de preguntarse si para este viaje se necesitaban estas alforjas, ya que no se deben contar abstracciones y ensimismamientos sin lubrificar antes, así, en crudo.

Con todo, el estilo aniñado como de cartilla de Rubio del nº 2, es inferior a lo que pretende. O sea, que la intención es muy otra del resultado, y eso es malo casi siempre.

El ajo es remedar a Bolaño o servirle de epígono, perderse en Sonora, infantilizarse y ponerse abstruso pero sin follar nunca, que eso es ya una radicalidad intolerable en las entelequias Hamletianas de don Enrique.

Antes, quien no tenía pulso ni imaginación para construir una historia verosímil, se entretenía lirificando la infancia y enjoyaba los embelesos metafísicos de la cola del mercadona con exquisiteces sintácticas cabello de ángel, dulcificaba el mundo exterior y su légamo acre a adjetivazos tonantes, cegadores hallazgos gramaticales, metáforas infecciosas, erecciones como anginas de pecho,…

Vilnius Lancastre se queda huérfano. Su padre era escritor y cineasta de medio pelo, con una gloria de clase media. El hijo, con un asombroso parecido al Bob Dylan de Pennebaker, es un holgazán desconcertado que pretende compilar un archivo general del fracaso, y de eso sacar un libro, un documental, una película, algo. Pero al poco de morir su padre y después de golpearse la cabeza, empieza a sentir lo que él llama “infiltraciones mentales de su padre”, o sea voces que le amedrentan e indisponen, le agitan, le soliviantan y le incitan a vengar su muerte, su presunto asesinato. Así, tal cual, como un Hamlet postmoderno devenido, esquizoide, un pelín atontado y palurdo. Los culpables: la zorra de su madre y el amante. Todo esto lo dice el muchacho atontado en conferencias y reuniones, en una de ellas conocerá a otro escritor amortizado, catalán (averigüen), que será el encargado de narrar los hechos, o los dichos. El Dylan palurdo, inseguro, pusilánime, borrachuzo, se lía con la amante de su padre muerto, apellidada curiosamente Zimmerman, forman una sociedad de mentecatos, menesterosos y diletantes, con el afán de no hacer nada nunca (toque situacionista), pero dispuestos a librarse del incordio del muerto que reclama justicia ultraterrena recomponiendo sus memorias.

En este ambiente de estupefacción atolondrada y naif, el narrador disemina sus alquimias clásicas, citas verdaderas y citas falsas, nombres de escritores reconocidos y títulos de películas clásicas, embalsamándolo todo en un aire cultureta marca de la casa (esta vez mucho menos denso en verdad). Por ahí suena Shakespeare naturalmente, y el Faulkner y Fitzgerald guionistas, Barton Fink de los Coen, Tres camaradas de Frank Borzage, Knut Hamsun, Julio César y La condesa descalza de Mankiewicz, Don’t look back de Scorsese, Coppola, Lynch, Paul W.S. Anderson, Brett Ratner, Uwe Boll, Leviatán de Joseph Roth, Laurence Sterne, Duchamp, Billie Holiday, Guy Debord, Hitchcock, Oblómov de Goncharov, Lebowitz,…

Un ejercicio ramplón sobre la impostura, la teatralidad de la vida, la alteridad. Parodia, dicen en la contraportada, la cultura del mínimo esfuerzo y el narcisismo pop, el egocentrismo de la postmodernidad a través de la relación de un padre y un hijo, dos generaciones, un conflicto. Infralevedad, infrarealismo, maneras de vivir que decía uno, maneras de escribir también.

“Nada tranquiliza tanto como una máscara”.

“Y aquí creo que habría que añadir que destruir a los colegas es un ejercicio muy beneficioso para la salud de resentidos como yo.” 

Vila-Matas

 

“Es la falta de amargura perezosa la que hace de los hombres bestias sectarias: los crímenes más matizados tanto como los más groseros son perpetrados por los que se toman las cosas en serio. Sólo el diletante no tiene gusto por la sangre, sólo él no es criminal.”   -E.M.Cioran-

Anuncios

7 pensamientos en “Aire de Dylan, Enrique Vila-Matas

  1. julian bluff

    Echo mano para intervenir de un comentario -aquí convenientemente corregido y ampliado- del blog de Mal-Herido, por el que, me consta, tú también te dejas caer a veces.

    Vila-Matas y los jóvenes. Estamos hablando de jovenes con interés en la literatura e inquietudes intelectuales. El es su tipo y ellos son el target (probablemente espontáneo, sin ningún artificio por su parte) del escritor. Frases cortitas, borrachera de nombres, referencias cinematográficas, decadentismo existencial, ausencia de tesis, mensajes subliminales para iniciados, inacción… . O sea se, casi todo lo que le mola a la juventud con gafitas y flequillito (ellas y ellos). Más o menos esto es lo que a mi me consta de la obra de de Vila-Matas -o, mejor, lo que extraje de la lectura de los libros de él que me he leído: Bartleby y compañía, que me resultó curiosa, me gustó, y Doctor Pasavento que me resultó algo menos curiosa y un poco reiterativa respecto de su antecedente (la otra citada) en intenciones, trama y estilo. Luego, por indicación de un librero, me hice en bolsillo con una novela sobre un señor cuarentón que se va de casa porque se mosquea con su mujer o ella lo echa o algo parecido y esta me pareció -espero que sepan disculpar mi crudeza pero yo creo que el texto se hace a creedor a la misma- decidamente horrible. Y no pasé de las siete primeras páginas; lo confieso.

    Un abrazo y a seguir dando el callo con el blog. No sé quién eres pero escribes estupendamente, de verdad.

    Responder
  2. Josefa

    He leído “Aire de Dylan” y mi consejo para su autor es que se esté callado unos años y, cuando tenga algo que decir, que escriba otra novela. Menudo timo, y anda que no le dieron publicidad estos de Planeta-Seix-Barral; juro no leer nada más de esta editorial avarienta y corrupta.

    Responder
    1. michelstaedter Autor de la entrada

      A mí tampoco me ha gustado demasiado “Aire de Dylan”, pero ojalá el señor Vila-Matas pueda volver a escribir pronto algo de la altura de “Doctor Pasavento” sin que para ello deba humillarse a recibir el premio Planeta.

      Responder
  3. fran

    Vila matas no cuenta historias, no crea mundos alternativos, no genera ideas que no sean modificaciones evidentes de los citados. Su imaginacion es trasunto de lo que calca y corrige en un quitame alla esas pajas. Su descubrimiento es copiar cacareandolo, pues su ‘genio’ vierte y pervierte o mejora o combina a su manera de creador de prestado. Escritor de combinatoria que no (ya no) de combinados.

    Responder

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s