La contravida I, Philip Roth

El hermano de Zuckerman se queda impotente por el tratamiento médico al que se ve sometido para controlar sus problemas cardiacos. La disyuntiva es estremecedora, resignación, o someterse a una complicada intervención quirúrgica con altas probabilidades de fracaso. La idea de tener que renunciar a su virilidad a los treinta y nueve años le corroe las entrañas. Su mayor preocupación no le llega por dejar desasistido el tálamo nupcial, hace tiempo que su mujer se la trae floja, el gran desasosiego es no poder seguir follándose a su maravillosa ayudante en la consulta odontológica. La incertidumbre le abate y decide contárselo a su hermano Nathan, escritor, menor que él, con el que ha tenido desavenencias. Tal es su desesperación que le desvela las componendas que se trae en la consulta, y otra que tuvo con una paciente suiza. Poder follar o poder vivir, that’s the question. La incapacidad de renunciar a las mamadas vespertinas de Wendy le lleva a tomar el camino equivocado. Se opera y las espicha. En el funeral, Nathan espera ansioso la llegada de la joven Wendy fellatio, para comprobar de primera mano, como ya pudo hacer a través de una fotografía que le enseñó su hermano antes de morir, que la moza, aunque aceptable, no vale ni mucho menos un billete a la eternidad, pero ésta no llega. Él se larga.

Hasta aquí el trasunto del primer conflicto. ¿Merece la pena jugarse la vida por una obsesiva infidelidad? ¿Tanto llega a atormentar la impotencia sexual? La respuesta es sí, sí que lo merece.

Hijos de Isaac. La cuestión Judía. En un viaje a Tel Aviv Natahn le endilga a un sionista de la vieja guardia la diferencia entre un judío americano y un judío de Israel. Esta es una de las obsesiones del viejo Roth, que le ha llevado a mal traer con ortodoxos, masortís, reformistas y medio pensionistas. Distinción “judío – no judío” y “judío secular” a mayor gloria de Don Teodoro Hertzl. Distinción entre las casitas de Newark y los barracones de Auschwitz. Distinción entre la fatua Nueva York y el desierto de Negev, los montes de Galilea, o las viejas riberas de Filistea. Distinción entre perseguidores, cristianos europeos y soplapollas antisemitas yanquis. Distinción fundamental, Alemania año 0, Nueva Jersey 1970.

Trasunto dos, la judeidad. ¿Comprometida o pasiva? ¿Inglés o yiddish? ¿Bellow o Singer? ¿Son los goyim el origen de todos los problemas?¿Se puede ser cínico, o satírico, o directamente sarcástico con los judíos sin que ellos piensen que estás negando el Holocausto, riéndote de su Dios, y promoviendo una nueva diáspora? ¿Se puede ser judío fuera de Israel y no mandar un céntimo? [¿Por qué tienen los judíos una nariz tan gorda? Porque el aire es gratis (sic, P. Roth)]

Tercera pata: el padre. Podólogo, ya fallecido. Partidario de bombardear Ammán, Damasco y El Cairo, y entrar con una enorme Mogen David pintada en los carros de combate.

“En la época en que la humanidad, apenas desarrollada, se ejercitaba ya en la desgracia, nadie la hubiera creído capaz de poder producirla en serie un día.” -E.M.Cioran-

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